Técnicas para introducir cambios en las personas con TEA

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Las personas con TEA presentan mucha resistencia a los cambios, en especial a aquellos que son abruptos. Por ello es conveniente aplicar estrategias que faciliten una introducción progresiva ante cambios necesarios de forma que sepa afrontarlos de forma natural.

Hasta hace poco se consideraba que debían vivir sometidos a rigurosas y estrictas rutinas para mejorar su calidad de vida. Poco a poco van cambiando los modelos de intervención y sobre todo, la realidad se impone.

La vida está llena de rutinas, levantarse, desayunar, cepillarse los dientes, salir de casa, ir al colegio, comer, merendar, cenar, bañarse, acostarse, etc,… pero a su vez también hay muchos cambios, ya sean previstos o imprevistos. Pero no todas las actividades que realizamos son fijas; muchas veces tenemos que encontrar la manera de adaptarnos a situaciones que rompen con nuestra cotidianidad.

En general, al niño con autismo los cambios inesperados suelen resultarle molestos y causarle ansiedad ante situaciones inesperadas. La pérdida de la previsibilidad de lo que va a acontecer a continuación suele coincidir con una mala respuesta. La rotura de rutinas conocidas sumada a la inflexibilidad del niño genera respuestas negativas.
No debemos olvidar que el niño no se enfada para molestarnos, el niño tendrá rabietas siempre por un motivo.

Para preparar al niño ante situaciones nuevas o cambiantes puedes aplicar cualquiera de estas dos técnicas:

  • Anticipación: Anúnciale al niño lo que va a pasar con antelación, aquello que tienes previsto y lo que podría ocurrir. Esto le dará una idea de lo que puede suceder en el futuro, ayudándolo a calmarse y reducir sus niveles de ansiedad producida por la incertidumbre.
  • Participación: Introduce cambios progresivos en su día a día: Evita cambiar su rutina radicalmente. Traza un plan para hacerlo de forma gradual, comunícale cada paso al niño y explícale cada modificación en su entorno. Es importante que participe tanto directa como indirectamente en estos cambios y que consideres su opinión.

Combina las estrategias de anticipación y participación

Tomando en cuenta la edad del niño, su personalidad y capacidad podemos aplicar el método de anticipación de acciones. Las agendas visuales son bastante útiles para este fin.

Al presentarse un posible cambio muestra el registro en la agenda al niño y explícale con calma lo que debe esperar a continuación. Elabora la agenda con recortes de revista o dibujos, por ejemplo, si vas a un nuevo centro comercial utiliza fotos para indicarle qué se hace allí y dale una breve reseña de todo lo que puede encontrar en el lugar.

También puedes usar incentivos o premios para reforzar los buenos comportamientos.

Por ejemplo, puedes involucrar al niño en la compra de alimentos, como la elección de las frutas y verduras, para que se sienta cómodo con la actividad y participe en ella sin miedo o ansiedad. Al dar este paso habrás logrado:

  • La participación activa del niño en la selección de los alimentos.
  • Comprensión de la actividad, estímulo agradable y refuerzo positivo para un próximo evento.
  • Aceptación de la anticipación antes de romper con la rutina.

Como último consejo, te recordamos que es necesario tener paciencia al inicio de cada estrategia porque cada niño tiene sus peculiaridades. Aplica las estrategias a edades tempranas , pues, a medida que van creciendo, se hará más difícil que internalicen los cambios en su rutina. Introducirlos poco a poco ayudará a que el niño sea más accesible ante los imprevistos.

Trabajar en la flexibilidad es un punto importante y nos ayudará a que los cambios a los que el niño se va a enfrentar en su vida no le resulten tan traumáticos. Hay muchas situaciones que harán que las rutinas se rompan y preparar al niño para afrontar situaciones inesperadas le va a evitar estados de ansiedad.

Portrait of a boy with hands thumbs up in the classroom.